lunes, 9 de febrero de 2026

Cuando el "claro que me atrevo", se convierte en miedo


Introducción: Hay situaciones que no parecen importantes en el momento en que ocurren. Frases que se dicen al pasar, miradas que duran un segundo más de lo habitual, silencios que se quedan flotando. No sabes muy bien qué hacer con eso hasta que, con el tiempo, empiezas a notar que te pesa. No porque haya pasado algo concreto, sino porque se ha quedado a medias. 



Con el tiempo he aprendido que no todas las invitaciones a hablar buscan realmente una conversación. Algunas se quedan en el terreno cómodo de la insinuación, de la frase ambigua, del gesto que no compromete. Se lanzan al aire con ligereza, como si bastara con nombrar algo sin llegar a decirlo del todo. Y a mí, cada vez más, eso me resulta insuficiente.

Yo escribo. Y escribo porque creo en el peso de la palabra cuando se coloca donde corresponde. Lo escrito no se escurre, no se matiza después, no se puede negar con facilidad. Quizá por eso incomoda más que una mirada, que un comentario al pasar o que una propuesta formulada a medias. No todo el mundo está dispuesto a sostener lo que implica dejar rastro.

A veces alguien dice “esto hay que hablarlo” y lo que en realidad quiere es hablar sin exponerse, sin asumir del todo lo que siente o piensa. Prefiere el terreno difuso donde nada queda fijado y todo puede reinterpretarse más tarde. No lo juzgo, pero no es mi manera de estar en el mundo.

Yo distingo bien los planos. Cuando escribo, escribo. Cuando escucho, escucho. Y cuando algo merece ser dicho, prefiero que se diga de forma clara, en el lugar adecuado y con la responsabilidad que eso conlleva. La fantasía pertenece a quien la imagina; la palabra, a quien se atreve a escribirla. Confundir una cosa con la otra suele ser síntoma de no saber gestionar lo que se siente.

No busco respuestas ni persigo explicaciones. Cada cual elige hasta dónde llega y desde dónde se relaciona con lo que lee, con lo que desea o con lo que calla. Yo también elijo. Y elijo quedarme en los espacios donde las palabras pueden sostenerse sin miedo y sin dobles lecturas.

El silencio, cuando aparece, también es una forma de decir algo. Y yo he aprendido a entenderlo sin necesidad de traducirlo.


Stella Bayma 09/02/2026 17:56


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