No
suelo escribir cartas para quien no va a responderlas. Pero esta vez no lo hago
para abrir un diálogo, sino para cerrar una historia.
Una
historia que tú comenzaste —aunque ahora lo niegues— con un gesto que cruzó la
línea entre lo profesional y lo personal.
Yo,
en su momento, puse la prudencia que tú no supiste sostener.
Y ahora me dices que yo he cruzado la
barrera.
—¿En serio? ¿Quién fue el primero en
hacerlo? ¿Desde cuándo un profesional actúa así y luego se refugia en su título
para justificarse?—
No
se puede apelar a la ética cuando ya fue violada por ti, con tu gesto, con tus
miradas, y más tarde con tu silencio. No se puede pedir disculpas por algo que,
según tú, no ha sucedido.
—Eso
no es coherencia. Eso es cobardía—.
Durante
meses callé. Me contuve. Luché contra el deseo y contra la duda. Y cuando por
fin, con madurez —esa que tú no tienes— y serenidad, por el respeto que te
tenía, te dije lo que guardaba…
Me
cerraste la puerta, literal y simbólicamente.
No
porque yo rompiera una norma, que tú ya rompiste antes. Sino porque tú no
supiste sostener tu parte y necesitabas silenciarme para seguir con tu máscara
de profesional intacta.
Hoy
me doy cuenta de algo más. No me arrepiento de haber sentido. Pero sí me
arrepiento profundamente de haber deseado a alguien que no supo comportarse
como un hombre. Negar lo evidente no es profesionalidad. Solo eres una
bata que sostiene tu cobardía.
—No busco justicia. No deseo revancha. Tan solo deseo de todo corazón que seas feliz—.
![]() |
Te
dije lo que pensaba porque me educaron para decir la verdad y mirar a los ojos
a las personas. Aunque comprendo que no sepas qué es eso.
Necesitaba
recuperar mi dignidad; esa que tú nunca has tenido, ni tendrás.
Este
texto no lleva nombres, ni fechas, ni iniciales. Pero si alguna parte de ti aún
guarda memoria, sabrá que fue para ti.
Y si no… ya no me importa.
No sé si algún día leerás esto, pero... si lo llegas a hacer, solo espero que después de leerlo, no digas que no lo leiste.
Como escritora, sé cómo crear finales. Y aunque podría escribir varios, he
decidido que sea este:
Ahora
sí, la historia que escribiste a medias, la termino yo con esta carta y le
pongo punto final.
P.d: Yo callé por respeto. Ahora escribo por dignidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario