Miércoles
27 de marzo.
Ya
no llueve. Hace un día soleado, ya no te pienso, ya no te sueño, ni tan
siquiera creo que alguna vez hubieses existido.
¿De
verdad piensas que ella no sabe que es una perita en dulce? ¡Claro que lo sabe!
Pero no por ello se ha de mostrar liviana o ligera.
Ella
decide cómo, dónde y con quién. Lo que sucede es que, muchas veces, lo que
elige no está a la altura de lo que ella creía.
Porque a ella no se la encuentra en un surtido variado. Ella está en la zona Gourmet, en la estantería Delicatessen, a la vista de todos, al alcance de algunos, pero solo para paladares exquisitos.
Te
pasó como a muchos, pensaste que como tenía esa apariencia de niña angelical y
maleable, te resultaría fácil actuar sin dejar huella. Pero seguramente
descubriste que ella era escritora y que no se le daba mal. Allí te diste
cuenta de que nunca estarías a su altura.
Porque
para estar con una mujer como ella hay que saber que es un ave libre, que
aunque en ocasiones alce el vuelo, siempre regresará al nido.
Habrá
otras que te roben besos, caricias, abrazos, orgasmos. Pero eso es algo
intangible. Pero… ella escribiendo logró que los cimientos de tu vida temblasen,
y eso, aunque hoy en día no quieras admitirlo, nunca, jamás, se olvida.
Al
final, lo escrito resultó ser la realidad. Pasaste de ser alguien a quien ella
admiraba, a convertirte hoy en día en materia prima para sus escritos y
alimento para su ego.
La mujer sin rostro.
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