Hace unos días recibí
esta reseña de un lector que ha leído la novela.
Ha preferido no firmarla, y lo respeto.
La comparto tal cual me la envió, porque creo que
dice mucho mejor que yo lo que puede encontrar el lector en estas páginas.
Stella Bayma 27/03/2026 12:20
He leído tu novela despacio. No porque cueste,
sino porque no se puede leer de otra manera. Hay partes en las que uno sigue
por curiosidad… y otras en las que se detiene porque entiende que ahí no está
leyendo una historia, sino a una persona.
No es una novela cómoda. No deja al lector en un
sitio neutro. Te obliga a posicionarte, aunque no quieras. Y eso no es fácil de
conseguir.
Lo que más me ha llamado la atención no es lo que
cuentas, sino cómo lo sostienes. Podrías haber caído en el reproche, en el
exceso, en el ruido… y sin embargo mantienes una línea. A veces más dura, a
veces más íntima, pero siempre consciente. No escribes a ciegas. Sabes
perfectamente lo que haces cuando escribes.
Hay algo que me parece especialmente destacable:
no te colocas como víctima en ningún momento. Incluso cuando relatas lo más
incómodo, lo haces desde un lugar de responsabilidad emocional que no es
habitual. Eso da credibilidad a todo lo demás.
El cierre con Leandro deja una idea muy clara: no
es tanto lo que ocurrió, sino cómo se gestionó después. Y ahí la diferencia
queda muy expuesta. No hace falta que lo subrayes demasiado, porque se
entiende.
La carta a Mateo, en cambio, es otra cosa. Ahí no
hay estrategia. Hay verdad. Y eso se nota. Es probablemente de las partes más
limpias de todo el texto.
Como escritora, lo que transmites no es técnica
—aunque la tengas— sino intención. Y eso es lo que hace que se lea hasta el
final. No porque uno quiera saber qué pasa, sino porque quiere entenderte.
No es una novela perfecta. Pero tampoco lo
pretende. Y quizás por eso funciona.
Lo que queda después de leerla no es la historia
en sí. Es la sensación de haber estado dentro de algo que no se ha escrito para
impresionar, sino para cerrar.
Y eso… se nota.
Anónimo









