Me ha pasado casi toda la vida. La escritora
despierta interés, incluso deseo; atrae, seduce, genera admiración. Pero la
mujer queda al margen. Como si no fueran la misma persona. Como si pudieran
desear lo que escribo, pero no a quien lo escribe. Como si la voz tuviera
valor… y la mujer no.
Cuando se enamoran de la escritora
y no lo hacen de mí, de la mujer,
siento una sensación extraña
que me hace padecer.
Me encanta escribir,
pues es lo único que logra
que tenga ganas de vivir;
sin embargo
la mujer necesita amar,
para que la escritora
tenga algo que contar.
¿Por qué deseas a la escritora y no a mí?
¿Qué tiene la escritora que no tenga yo?
Si ambas, de la mano,
vivimos y escribimos
solo por y para ti.
Stella Bayma 19:52 31/03/2026

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchas gracias por dejar tu comentario. Para mí es muy importante.