lunes, 2 de febrero de 2026

Soy escritora, nada más.


Este texto da respuesta a una mujer que es interpelada y juzgada por escribir en una sociedad misógina donde, si fuese un hombre quien se dedicase a escribir erotismo, estaría dejando el pabellón alto; pero como lo escribo yo, una mujer, ya soy etiquetada de lo que no soy.

Va por esas proposiciones que ya me hartan, con cariño y sin acritud. 




Escribir erotismo no me hace accesible. 

Escribir sobre deseo no me convierte en disponible.

Que un texto mío consiga que cierta parte de la anatomía de un hombre aumente considerablemente de tamaño no me traslada ninguna responsabilidad.

La fantasía es del lector. El cuerpo, la vida y los límites son míos.

Puedo escribir erotismo y, aun así, no estar ofreciendo nada.
Puedo provocar con palabras y no deberle explicaciones a nadie.

Confundir texto con permiso es no saber disociar.

Si alguien no sabe separar literatura de realidad, deseo de derecho, lectura de acceso, el problema no es que yo escriba.

El problema es no saber gestionar lo que se siente cuando se lee lo que yo escribo. Cada cual que se haga cargo de lo suyo.

Hasta hoy nunca me había planteado tener que dar una fotografía mía plastificada.


En fin, ahí lo dejo. No diré más.

P. D.: Pero vamos, que si a alguno le supera, que deje de hacerlo.

 

07/02/2026 · 18:18
Stella Bayma

viernes, 9 de enero de 2026

El rapto de la bola dorada

 

¡Hola a todos! Llevaba tiempo sin ponerme en contacto con vosotros, pero entre la rehabilitación y que el pasado 7 de enero mi nuevo traumatólogo me infiltró Celestone, para poder irme a Alicante en perfecto estado —aunque todavía con la tobillera, ya que sigo teniendo dolor debido a la rotura longitudinal del tendón del peroneo corto—, nada me va a frenar para estar del 12 al 14 en Alicante.

¡Sí, sí! Habéis leído bien. Voy a ver, después de un año más que complicado para ambas, a mi súper Tata.

—Evita, sin alianza y lejos de Madrid. Que tiemble el mundo.

Lo que os quiero contar realmente es lo que me sucedió ayer. Ayer, primer día de reposo de la infiltración, estaba echándome la siesta cuando me vibró el teléfono: era mi Tata, que me había mandado unas fotos que me llenaron de alegría y satisfacción y me demostraron por qué ambas somos “gemelas vitelinas”.

Ella se encuentra en Valencia, ya que es allí, en el Hospital de la Fe, donde tiene que pasar hoy —9 de enero— la ITV del doble trasplante pulmonar que recibió en marzo del año pasado. 


Cuando me quité el antifaz que uso para dormir y vi las imágenes, no pude evitar tener un ataque de risa e ilusión a la par. En la primera foto se puede apreciar mi último retoño, El diario de Ena. La paciente que escribía, bajo un precioso árbol de Navidad, de esos que tanto me gustan; pero en la siguiente foto se puede ver una bolita dorada sobre el libro. 


Me encantó el hecho de que se llevase el libro hasta Valencia, pero, sobre todo, que, aunque había dos cámaras apuntando al arbolito, se atreviera —sabiendo que a mí me haría una enorme ilusión— a cambiar “de sitio” la bolita de Navidad.

Aunque fuera de tiempo, la conservaré con mucho cariño.

Jamás se revelará el hotel de Valencia donde esta “trastada” fue llevada a cabo.

 

Nos vemos a la vuelta. Os contaré qué tal me ha ido por Alacant. Y nunca se sabe si de nuevo escribiré un relato en el reverso de los billetes y, a la llegada, después de editarlo, lo subiré a este, mi rincón, que es vuestro desde hace mucho tiempo.

 

Nota: Mi Tata ha superado la ITV y hasta marzo ya no tiene que regresar. Ese es el mejor regalo de Reyes que la vida me puede dar.

 

Con cariño, Stella Bayma
18:00 · 09/01/2026

 

 

viernes, 2 de enero de 2026

Por si este día de Reyes no sabes qué regalar

 

Llega Reyes y, con él, esa pregunta que vuelve cada año: qué regalar a quien ya lo tiene todo… o a quien no pide nada.

Un libro sigue siendo uno de los pocos regalos que no caducan. No ocupa espacio inútil, no hace ruido y no se consume deprisa. Un libro se queda.

Estos son los míos. Escritos a lo largo del tiempo, en momentos distintos, pero con una misma intención: acompañar.

Hay quien prefiere el papel, envolverlo y colocarlo bajo el árbol.

Y hay quien elige el ebook, para llevarlo siempre encima.

Ambas formas son válidas cuando lo que se regala son palabras.




Fragmentos de mí, para ti (solo ebook)
Un libro breve, íntimo, escrito desde lo esencial.
Para quien sabe leer despacio.
👉 https://www.amazon.es/dp/B0FVLH1WCP


Bajo la luz de San Sebastián (ebook y papel)
Una historia donde la ciudad y la emoción caminan juntas.
Para leer con calma, como se mira el mar.
👉 Ebook: https://www.amazon.es/dp/B0G1V473V1
👉 Papel: https://www.amazon.es/dp/B0G24KP9R6


Asomada a la ventana todavía te espero (ebook y papel)
La espera, el deseo y la memoria.
Un libro para quienes miran hacia fuera para entender lo que pasa dentro.
👉 Ebook: https://www.amazon.es/dp/B0FPYWKJLX
👉 Papel: https://www.amazon.es/dp/B0FQNDPCMK


El diario de Ena. La paciente que escribía (ebook y papel)
Un relato sobre el cuerpo, la palabra y la dignidad.
Sobre escribir cuando ya no se puede hablar.
👉 Ebook: https://www.amazon.es/dp/B0FPMWMNXY
👉 Papel: https://www.amazon.es/dp/B0FPBL8CM3


A un metro de ti (ebook y papel)
La cercanía sin tocar.
Las distancias que también dicen cosas.
👉 Ebook: https://www.amazon.es/dp/B0FSLF1XJB
👉 Papel: https://www.amazon.es/dp/B0FSS1NQ7X


El diario de una escort. Sexo, lujo y amor (solo papel)
Una historia adulta, directa, sin disfraces ni juicios.
👉 https://www.amazon.es/dp/B0G2GLM1QB


 

Este Reyes, si no sabes qué regalar, regala un libro.

Regala tiempo.
Regala silencio.
Regala una historia que pueda quedarse.

 

Con cariño, Stella Bayma

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