jueves, 27 de marzo de 2025

Nota aclaratoria a los lectores: Lo que callé por respeto, hoy decido escribirlo por dignidad.


Este comunicado que hago es para indicar que estos relatos y poemas que aquí vais a ver reflejados están basados en una experiencia personal que he vivido.

A partir del 24 de marzo de 2025, a las 20:00, finalizó de forma definitiva mi relación médico-paciente con la persona aludida de forma simbólica en este texto.

Por tanto, como ciudadana española y como escritora, hoy 27 de marzo, tengo pleno derecho a expresar mi experiencia emocional y personal, siempre dentro del marco del respeto y sin exponer datos confidenciales ni identificativos. 


Me ampara la libertad de expresión y creación literaria, recogida en el artículo 20 de la Constitución Española.

Por mi parte, he cuidado cada palabra escrita, evitando exponer, nombrar o dañar. No nace desde la rabia ni el despecho, ni tiene intención alguna de dañar reputaciones. Simplemente para crear conciencia ya que lo que en su día decidí callar, hoy decido escribirlo por dignidad.

Sin embargo todo lo que un paciente comunica en consulta —sea clínico, emocional o personal— está amparado por el secreto profesional.

Divulgar, comentar o compartir con terceros lo expresado en una conversación médico-paciente, aunque ya finalizada la relación, constituye una falta grave a la confidencialidad, sancionada por el Código Deontológico Médico y la Ley Orgánica de Protección de Datos. Teniendo graves consecuencias económicas hasta la inhabilitación.

Así como a ustedes —los sanitarios— se os exige ética con vuestros pacientes, yo, como escritora, también tengo ética con mis lectores.

Y si alguna vez uno se reflejó en un personaje, fue por su sombra, no por mi luz.


—Carta a quién decidió olvidar.

—Me fui con la cabeza alta, sin hacer ruido y elegante.

—Lo que no se dice también ser recuerda.

—Afrontando lo vivido haciendo catarsis.

—La yegua indómita.

 


viernes, 7 de marzo de 2025

"Un desayuno, una charla y un regalo inesperado"

 

Son las 13:30 del mediodía del 7 de marzo de 2025. Podría ser un día más en mi vida, pero… no lo ha sido. El destino me tenía reservado una sorpresa, algo que llevaba años sin que me sucediera.

El día está gris, llueve, y el dolor en mi pierna me invita a quedarme en casa. Pero no se lo permito. Salgo, aunque tenga que apoyarme en mi bastón de senderismo. Tengo un paquete que recoger y otro que entregar. Y aunque la fuerza en la pierna temporalmente se haya mermado, no voy a tolerar que esto sea un impedimento.

Recojo la casa, me aseo e intento arreglarme un poco, aunque últimamente me siento como el mayor de los patitos feos. Antes de salir, cojo mi bastón, ese punto de apoyo que tanto necesito últimamente.

Hace días que no desayuno fuera. La lluvia y el miedo a caerme me han retenido en casa, pero hoy no... hoy no lo consiguen. Decido ir a la churrería. Me pido un chocolate caliente, una porra y un churro; aunque en el fondo, me siento un poco culpable —las curvas quizás se acentúen— pero, como diría un amigo: "así hay donde agarrar".

Me acomodo en la silla y, al poco rato, el camarero me trae el desayuno. Apenas pasan unos minutos cuando un señor, con su bandeja en las manos, se acerca y me pregunta con amabilidad. 

—¡Buenos días! ¿Le importa si me siento a su lado?

Debe de tener, seguramente, más de 68 años, pero en él se nota una educación, una clase y un saber estar, cualidades difíciles de encontrar en hombres de mi edad. 

En resumen, lo que yo llamo: un Señor.


Le sonrío y le respondo con la misma educación.

—¡Buenos días! Sí, sin problema. Siéntese.


Guardo el móvil por deferencia. Me parece una falta de respeto estar pendiente de la pantalla cuando alguien te habla, aunque, claro, siempre hay llamadas de urgencia que atender.

La conversación fluye con una naturalidad asombrosa, como si nos conociéramos de toda la vida. Son esas charlas, aunque aparentemente triviales, no quieres que se terminen. Pero llega el momento en que se levanta y, con la misma elegancia con la que se sentó, me dice:

—Muchas gracias, ha sido una conversación muy agradable. ¡Que tenga un buen fin de semana!—.

—También usted— le respondo.

Le observo mientras se dirige a la puerta. Antes de salir, me dedica una última sonrisa y me dice:

—¡Feliz día, bonita!

—¡Gracias, igualmente! —le contesto, sorprendida.

Termino mi desayuno y me acerco a la barra para pagar.

—¿Cuánto es? —pregunto al camarero.

—Nada —me responde—, el señor te ha invitado.

Me quedé atónita

—¿Pero si no le conozco de nada? Es la primera vez que le veo.

El camarero sonríe.

—Me dijo que le habías dejado sentarse a tu lado y por ese gesto, te ha invitado.

Le pido que, si vuelve a verle, le dé las gracias de mi parte. Y salgo con una sensación extraña, como si el día gris ya no lo fuera tanto.


De ahí me voy a recoger el paquete, luego paso por la joyería en busca de una pulsera de plata con ojos turcos que quiero autoregalarme para mi cumpleaños. Después, hago una parada en el Carrefour Express para hacer algo de compra, y por último, deposito el otro paquete. 

Mientras camino, no dejo de mirar a mi alrededor, con la esperanza de encontrarle para poder darle las gracias.

 

Siempre he creído que todo pasa por algo, y hoy estoy segura de que ese "Señor" tenía que aparecer en mi vida, aunque solo haya sido por un instante, para recordarme, que aunque a veces me sienta un patito feo, sigo siendo un cisne. Y lo más importante: que, aunque pocos, aún quedan auténticos Caballeros.


Ena, 03/07/2025. 14:01.


martes, 4 de marzo de 2025

Solo por y para ti.

 

 

Desde siempre he tenido que escuchar: “Deja de escribir y haz algo de provecho”, una frase que mis “progenitores” repetían con inquina una y otra vez. Pero era como cuando mis “padres” me decían: “No salgas con ese chico, que no te conviene”. —¿Y qué hacía? — Con más ganas salía con él, aunque ni me gustase ni sintiera nada. El caso era fastidiar a mis padres. Y... ¿qué hice con la escritura? Caso omiso. Porque cuando deseas algo o a alguien, es absurdo luchar contra lo que sientes.

Todos sabéis de la existencia de mi hija: La Revista de Todos. Pero muy pocos conocéis que, gracias a ella, a los muchos escritores que confiaron en mí y a la editorial que me ayudó a hacer mi sueño realidad, todo cobró sentido.

Siempre he sentido la necesidad de ayudar a los demás, muchas veces incluso más que a mí misma. Desde que tengo uso de razón, me han gustado los niños. Son el motor, la vida, una fuente de sinceridad sin maleza. Pero cuando enferman, esa luz se desvanece. Y eso me entristece, me araña las entrañas.

Un día, como con la revista, me desperté llorando. Tenía que hacer algo. Sabía que escribiendo podía lograr mucho más que acariciar el corazón de mis lectores. Necesitaba llegar más lejos. Y, por suerte o por desgracia, soy repugnantemente ambiciosa. No paro hasta conseguir lo que quiero... o a quién quiero.

Todo comenzó cuando grabé un vídeo pidiendo ayuda altruista para realizar una antología cuyos beneficios fuesen a parar a la Fundación Aladina. Igual que con la revista, jamás pensé que alguien confiaría en mí. Y no solo confiaron, sino que mi sueño se materializó.

Pronto comenzaron a llegar colaboraciones y, lo más importante, una editorial creyó en en el proyecto. Y todo gracias a un compañero del colegio, que antes escribía en la revista. 

¿Por qué este título? Aunque parezca largo, tiene sin lugar a duda un motivo.

Solo por y para ti, porque es realmente lo que siento y quiero. A lo largo de nuestra ajetreada vida, bien por el trabajo o por otros motivos, en ocasiones nos sentimos como un número, como si en esta sociedad no fuésemos valorados en su justa medida. Y es por eso por lo que en La Revista de Todos queremos valorarte tal y como te mereces, abriéndote nuestros corazones con esta recopilación de relatos que no son sino jirones de nuestros corazones, escritos como solamente sabemos escribir: Desde lo más profundo de nuestro interior.

A lo largo de estos relatos vas a experimentar diferentes sentimientos: rabia, humor, indignación, comprensión, deseo y tal vez pasión; porque seguramente en cada uno de los relatos te sientas reflejado o te recuerde a la vida de un ser cercano.

Porque por mucho que los escritores queramos dejar de lado nuestra personalidad, es imposible…

Es en esencia parte de nuestra vida o la de los que nos rodean las que usamos para plasmar con letras, lo que muchos piensan y no se atreven a contar.

Es por y para ti que queremos que el tiempo que dediques a leer este libro te sientas tan importante como lo es para nosotros que disfrutes con cada un de las letras y sentimientos que en cada hoja hay plasmados, que no son sino “nuestros jirones, nuestra gran verdad”.

Con cariño, Eva.

 

          La antología Solo por y para ti. Nuestros jirones, nuestra gran verdad fue escrita con un propósito: ayudar a los niños que padecen cáncer. Cada libro costó 10 euros y se vendieron 200 ejemplares. Dos mil euros fueron directos a la Fundación Aladina. Cuando vi materializado ese sueño, me dije: Va a ser que escribir sí es algo de provecho


          Muchos no lo sabéis, quizás pensáis que formaba parte del último capítulo de El regreso de Giselle, donde habla de la enfermedad de Darier.

Pues bien, tengo esa enfermedad. Quise dar visibilidad a algo que siempre me ha avergonzado hasta el punto de negarlo cuando un doctor me ha preguntado, si tenía alguna enfermedad. Porque te sientes defectuosa, no entiendes por qué la genética se ha ensañado contigo. Pero, con los años, te das cuenta de que, siendo yo especial, no iba a tener una enfermedad común, sino una "rara". Bromas aparte...

¿Qué quiero decir con esto? Que no descartéis la posibilidad de que algún día vuelva a liarme la manta a la cabeza y a dirigir otro proyecto de esa envergadura, destinando la recaudación a FEDER (Federación Española de Enfermedades Raras). Porque hay que dar voz y visibilidad a estas enfermedades y ayudar económicamente.

Y cuando algo se me mete en la cabezota... malo. Soy Tauro, ahí lo dejo.

Ya sabéis un poquito más de mí y, sobre todo, que la literatura, si se usa bien, ayuda mucho más que los escasos "recursos" que el gobierno destina a la investigación, a la ciencia y a la medicina.

Gracias por leerme y, sobre todo, no descartéis que algún día vuelva a meterme en otro proyecto así.

 

Os quiere, Eva Mª Maisanava Trobo

lunes, 3 de marzo de 2025

Ella, mi eterna compañera.

 



Se acerca Sant Jordi, mi día,
y por eso hoy escribo esta poesía.


Es absurdo negar lo que siento por ella,
sí, es una mujer que me hace estar viva.
Me deslumbró cuando era niña,
me atrapó en mi adolescencia,
y ahora, ya siendo mujer,
no la aparto de mi conciencia.


Jamás pensé que sería ella...
la que me hace llorar,
la que me hace soñar,
la que me inspira,
la que me guía,
la que me enseña a volar.


Por ella vivo,
por ella respiro,
por ella escribo.


Ella se llama literatura,
mi amor más leal,
mi eterna locura,
mi fiel compañera
hasta el día en que me muera.

 


Ena 03/03/2025 18:20



miércoles, 26 de febrero de 2025

Enamorada de las letras

 



Dicen que escribir no sirve para nada

que soy una estúpida enamorada;

que la literatura ni te llena la nevera

 ni te paga una sola factura.

 

 Pero para mí,

mi amor hacia las letras

 no tiene más pretensión

 que la de sanar mi alma

 y acariciar tu corazón.

 

Escribir lo hace cualquiera,

pero escribir con el corazón

 no se aprende con el tiempo,

 pues se ha de nacer con ese don;

ya que el escritor se hace,

pero “el poeta” nace.


Ena 26/02/2025 19:02



“Nunca dejes morir a la niña o al niño, que habita en ti”

 


No sé si bastarán cien palabras

 para decir lo que siento por ella.

La conozco desde siempre,

 habita en mi mente y en mi corazón.


Soy solo una escriba que,

 sin su niña interior,

 no sabría qué escribir.


 Gracias a ella y a sus sueños,

 hoy estoy aquí,

 frente a una hoja en blanco,

 escribiendo con el corazón,

 como ella me enseñó.


Porque solo así encuentro el valor de escribir,

lo que con palabras,

no me atrevería jamás a decir:

"Nunca dejes morir a la niña o al niño que habita en ti."


Ena 26/02/2025 18:51


viernes, 21 de febrero de 2025

—Gracias a todos—


Buenos días, tardes o noches a todos:

Hace bastante tiempo que no hacía un comunicado para indicar las visitas que recibo. Una semana más tarde, justo el día de San Valentín, este humilde blog tenía 39.744 visitas. Hoy tiene 40.206. En una sola semana, ¡462 visitas!

—Gracias a todos, de corazón—.

En ocasiones, no me resulta sencillo generar contenido; no porque no tenga nada que contar, ya que escribir es vital para mí, sino… porque también tengo una vida privada. Ahora que estoy un poco cojita, mis amigos vienen a verme a casa y así no lo llevo tan mal. Porque con lo activa e independiente que soy, el estar sin poder hacer la vida que suelo hacer me está entristeciendo. Menos mal que con el ordenador y una hoja en blanco de Word, ya soy feliz.

Pero como en todos los trabajos, este también tiene un horario (o por lo menos me lo he puesto). Es de 12:00 a 18:00, de lunes a viernes, con una hora para comer, donde intento repartir el tiempo entre este blog y el de la revista, que es el que más trabajo me da. Al fin y al cabo, en este blog estoy sola y solo tengo que editarme a mí misma. Gracias a la aplicación ChatGPT, que me ayuda a crear imágenes preciosas, seguro que lo habréis notado. De esta manera, no tengo que volverme loca buscando ilustraciones por internet, arriesgándome a que me puedan denunciar. Así, las imágenes son únicas e inéditas, porque soy yo quien le dice a la aplicación cómo quiero que sea. Siempre he sido muy creativa y me encanta que mi blog personal sea lo más atractivo a la vista posible.
 

Hasta el próximo comunicado. Sed buenos, sed malos, pero… no me seáis infieles.


Ena


lunes, 17 de febrero de 2025

Comunicado Sant Jordi.

  

Buenas tardes a tod@s, aunque, seguramente much@s seguís disfrutando del especial de San Valentín. Pero...yo: nunca paro.

El próximo especial será el 23 de abril, Sant Jordi, el día más especial del año para mí, porque aúna mis dos grandes pasiones: la literatura y las rosas rojas. 

No puedo hablar en nombre de tod@s l@s que amamos escribir, pero sí puedo decir que mi mayor ambición es, algún día, firmar en Sant Jordi.

Nunca he sido corredora de sprint, sino de fondo, y sé que, si algo está destinado a sucederme, tarde o temprano llegará.

Desde 1995, gracias a la Unesco, Sant Jordi es también mundialmente reconocido como el Día del Libro.

Recuerdo que, cuando era una estúpida adolescente, un niño que me pretendía me regaló un libro… y lo desprecié. En aquel entonces, no sentía esta pasión tan fuerte como ahora.

—Hoy, como escritora, es el mejor regalo que me pueden hacer—.

Y, bueno… si viene acompañado de una rosa, tampoco voy a decir que no. Eso sí, nunca aceptaría una rosa roja. Al igual que el abanico, tiene su propio lenguaje, las rosas también tienen su propio idioma. El significado de la rosa roja es: romanticismo, pasión y sentimientos profundos. Representan el amor por excelencia. 

Espero que disfrutéis de este día tanto como lo habéis hecho hasta ahora. Y si conocéis a alguien que quiera participar, puede enviar su aportación antes del 4 de abril a larevistadetodos@outlook.esEn el asunto tendréis que poner: "Colaboración revista". Cada texto tendrá que ir acompañado de una ilustración y al ser el día del libro, la palabra que debéis incluir en vuestra aportación, será: "libro"


—¡Cuento con vosotros! ¡Gracias!—

Eva Mª Maisanava Trobo

viernes, 14 de febrero de 2025

—¡Gracias por tu regalo!—


 

Querido seguidor/a:


Hoy es San Valentín, el día de los enamorados. Para mí, es el día del amor en su sentido más amplio: cariño, respeto, admiración… Todo eso es lo que siento por ti como lector/a.

Quizás no seas consciente del inmenso regalo que me has hecho durante tanto tiempo. No hay objeto material que pueda compararse con algo tan valioso como tu tiempo. 

Es un obsequio intangible, imposible de cuantificar y, por lo tanto, de olvidar.

Cada vez que accedes al blog, piensas en mí, como yo ahora pienso en ti, mientras que estoy escribiendo esta carta.

¿Acaso hay mejor regalo que compartir parte de nuestra vida, de nuestro tiempo? 

No lo creo, y por eso quiero darte las gracias. —¡Gracias por tu regalo!—.

Vivimos en una sociedad donde expresar lo que sentimos parece estar mal visto. Nos comunicamos cada vez menos, vivimos atrapados en las pantallas. 

Ya no damos un beso o un abrazo al saludar o despedirnos, como si el afecto fuera algo inapropiado. 

Pero curiosamente, cuando alguien muere, todos encuentran tiempo para ir al tanatorio. 

Entonces me pregunto: ¿por qué no lo encontraron antes para tomarse un café? ¿Por qué no se llamaron para decirse lo que sentían? ¿Por qué?

La vida es corta. Solo tenemos esta. La felicidad, como tal, no existe; son momentos, y esos son los que realmente nos llevamos.

Todo lo material —bolsos, perfumes, zapatos, joyas— se quedará aquí.

Solo nos acompañará lo vivido, lo experimentado, lo sentido, lo dicho...

—¡No colecciones cosas, sino momentos!—.

Tal vez sea de las últimas personas que creen en el contacto, en el valor de un beso, de un abrazo. Para mí, son esenciales. Cada uno sabe qué tipo de besos y abrazos debe dar, pero quedarse con las ganas me parece absurdo.

No voy a disculparme por sentir así, porque no creo que sea necesario.

Cada escrito puede tener mil interpretaciones según quien lo lea, pero como escritora, sé muy bien qué quiero expresar con mis letras.

Porque las "letras" se escriben y se leen, mientras que las "palabras" se pronuncian y se escuchan.

¡Feliz día de San Valentín, en el más amplio significado de la palabra “amor”!

 

Gracias por seguirme.

Ena

            P.d: Que lo que ha unido las letras, no lo separe el hombre.


martes, 28 de enero de 2025

Y sigo con miedo...

 

Buenos días, tardes o noches, ya que como sabéis no sé a qué hora os conectáis. Para mí es un auténtico placer, una vez más, ponerme en contacto con vosotros, ya que queda muy poco para el especial de San Valentín.

El próximo 7 de febrero, he programado que automáticamente, se publique la entrada con todos los títulos y autores que nos presentamos una vez más para emocionaros y hacer que el día de San Valentín sea mágico, especial, diferente…

En esta ocasión, debido, a que sé que mis audios están siendo muy escuchados, he decidido que parte del capítulo de Giselle sea locutado. Deseo y espero que os guste.

El día de San Valentín, jamás, me ha gustado, y ese día entenderéis el por qué. El amor, en el más amplio sentido de la palabra, también engloba, el cariño, el querer, y como no… el Desamor, que no es sino, un mal trago por el que todos, en algún momento dado de nuestra vida, hemos pasado. A fin de cuentas, para sentir desamor, antes sea ha tenido que amar.

No olvidéis que tenemos dos citas pendientes, el día 7 de Febrero a las 10:00 de la mañana conoceréis el contenido de la revista y el día 14, día de los que tengan la suerte de estar enamorados, para que os emocionéis, como yo.. me estoy emocionando ahora.

Gracias a todos por ser y estar…

 

Desamor

Maldita distancia
la que nos separa
cuando llega la noche
y la luz se apaga.

Absurda conversación
la que mantenemos,
cuando al hablar
ni nos comprendemos.

Maldito amor
el que por ti siento,
cuando al decirte, te quiero.
Sólo escucho un silencio.

Maldita desgracia
la que yo tengo,
cuando al cerrar los ojos
ni en mis sueños te encuentro.

Maldito amor el que por ti siento
cuando lejos de ti,
no sé quién soy
ni de dónde vengo.


Dedicado a todos vosotros…

¡¡Nos vemos el día 7!!



Eva Mª Maisanava Trobo


lunes, 27 de enero de 2025

Todo surgió aquél día, en aquella presentación.

 

Este relato es la continuación a una historia escrita a cuatro manos. Y que escribí, junto con Fernando Alonso Barahona en Agosto del 2013, nunca pensé que me atreviese a hacerlo; pero no todo tiene un por qué.

Para saber de qué va la historia, tendréis que leer la anterior y quien ya lo haya hecho, espero os guste.

https://larevistadetodos.blogspot.com/2013/08/algo-mas-que-una-presentacion.html

 

Todo surgió aquél día, en aquella presentación.

 

Mi vida como escritora estaba yendo viento en popa; ya quedó atrás mi época de escorts, —con el último servicio—, la noche en la que estuve con Roberto. Ahora, estaba completamente volcada en mi profesión de periodista, sin dejar a un lado mi pasión por la escritura y la promoción de mi novela. La presentación de "Entre dos mares", había sido todo un éxito. Jorge, mi editor, estuvo a mi lado en el día más feliz de mi vida. Ya todo estaba aclarado, ya no había ningún rastro de confusión por mi parte, ahora, aunque tarde y después de haber llorado lágrimas de sangre, sabía que le querría el resto de mis días como a un amigo.

Aunque... tengo que ser sincera, como siempre me ha gustado serlo, y confesaros, que hubiera dado mi vida porque Roberto, me presentase. Aunque lo más sensato, después del affaire que tuvimos, era dejar pasar el tiempo.

Con mi jefe, había llegado a un acuerdo para que no me volviese a enviar a cubrir ningún evento en el que él estuviera presente, por más que solicitasen mi presencia. 

Las jornadas de trabajo en la oficina eran extenuantes, tan sólo me permitía la licencia de conectarme un par de minutos al día a mi correo personal, para comprobar si había alguna noticia interesante entre mis amistades.

Y justo fue en ese instante cuando me enteré de que Roberto, había presentado la obra de la que habíamos hablado hace tiempo en el congreso de San Sebastián.

Me hubiera gustado poder estar a su lado, ver ese brillo de su mirada y esa sonrisa tan contagiosa, que al recordar y después de tanto tiempo, todavía dibujaba en mi rostro esa felicidad que sentí aquella noche entre sus brazos.

Tal vez, la ambición, tal vez, el querer llegar rápidamente a mis metas, había hecho que me comportarse como una mujer interesada y hasta desleal.

Me observo en el reflejo del monitor, y me doy cuenta de que estoy llorando. Extraño esos momentos en los que hasta el silencio, que de una manera arrogante se hacía protagonista entre nosotros—hasta en esos instantes—, yo era feliz a su lado.

Nunca me quedó claro, si realmente nuestros encuentros eran porque compartimos la misma pasión hacia la literatura, o por el contrario —nos veíamos a escondidas—, porque la complicidad, el respeto y el entendimiento que existía entre nosotros, tal vez... podría ser con el tiempo una verdadera historia de amor.

Todavía conservaba el número de su teléfono en la agenda de mi móvil y en más de una ocasión tuve la tentación de mandarle un mensaje, para saber de él; pero el miedo a volver a confundir mis sentimientos paralizaban todo intento.

Emocionalmente estaba tranquila, sin lugar a duda, era el mejor momento de mi vida. Tenía todo por lo que había trabajado duramente, un trabajo que hacía que cada día me sintiera más realizada, mi primera novela en la calle y con una aceptación bastante buena, y lo más importante con ideas y proyectos interesantes.

Pero leer el email de Roberto, en el que me pedía que estuviera con él en su día, hizo de nuevo, que esas cenizas que en su día no llegamos a apagar, ahora, otra vez prendiese la llama de esos sentimientos, que despertó en mi aquel día, en aquella presentación; en la que mi editor Jorge Andrade presentaba su libro "Hacia el infinito".

Fue el sonido del móvil, quien hizo que volviera a la realidad, dejando aparcado el recuerdo de los besos de Roberto.

Era mi amigo Nando, quería verme, llevábamos un tiempo saliendo, pero pese a que él estaba completamente enamorado de mí, yo por el contrario, aunque que le quería con locura, me faltaba ese punto de comprensión, que solo encontraba en las conversaciones con Roberto.

Nos fuimos a cenar a un restaurante vanguardista de una elegancia sin igual, pero nada de eso, nada, hacía que me quitase de la mente a Roberto; tal vez si no hubiera abierto el correo, si no hubiera visto su email, seguramente ahora estaría camino de un hotel, para subir con Nando a la habitación de un hotel para dar rienda suelta a la pasión. Y sin embargo, cuando intentó besarme, le rechacé. Salí corriendo del restaurante, cogí el primer taxi que pasó y me fui a mi apartamento.

Confusa, me senté en el sofá y fui arrancando pétalo a pétalo, descomponiendo así, el ramo que Nando me había entregado al subir a casa a buscarme. 

Tal vez quería encontrar una respuesta y armarme de valor para poner en conocimiento a Roberto, de lo que hoy en día todavía sentía por él.

Acumular este sentimiento en mi interior, sólo hacía que me sintiera cada vez peor, y decidí embriagada por el aroma de las rosas, escribir, un email a Roberto. 

 

Querido Roberto. 


Tal vez ni tan siquiera leas ese email, posiblemente termine en la papelera o al entrarte como “spam”, ni lo leas, pero mi corazón atribulado una vez más, me ha empujado a decir lo que siento.

Me alegra saber que por fin has publicado ésa obra, de la que estoy segura, será un ópera prima, compuesta de versos y capaz de llegar a los corazones más insensibles, cautivándolos con el sonido de esa melodía de pasión, ternura y amor, que siempre se encuentran en cada una de las palabras que escribes. 

Cierto es que ha pasado mucho tiempo desde que coincidimos en la presentación del que hoy es editor de ambos, pero hoy te escribo para decirte que todo lo que siento —todo surgió aquél día, en aquella presentación— en la que desde el minuto cero, cuando quedamos momentos antes de que empezase el acto, para hablar, desde ese instante que nuestras miradas se cruzaron, —ésa mirada escrutadora que tanto te gustaba de mí—; desde entonces y aunque me he disfrazado de insensible en ocasiones, de liviana en otras dándome a quién no me merecía, pese a todo, hoy, tengo que decirte que te quiero. 

Pero este te quiero, no sé si es tan fuerte como para querer plantearme el hecho de luchar por ti, contra viento y marea; o tal vez sea que a tu lado, tengo el valor de seguir luchando en este mundo de letras, de fantasías, de envidias y de pasión...

—¡No lo sé, Roberto!—, solo sé que necesito de nuevo besarte, para saber si esto que siento, esto que estoy escribiendo es real, y no un capítulo más...

 

         Siempre tuya

Giselle Bayma

P.d. No me leas, compréndeme.


Eva Mª Maisanava Trobo



domingo, 26 de enero de 2025

Mi niña.




Me levanté un día
sin poder escribir.

Deseando huir
de mi pasado
y queriendo
olvidar que vivo
sin vivir.

Y solo de una manera
conseguí superar
mi mayor condena.

Cerré los ojos,
y hablé con ella.
Con la niña que sufría
y que lloraba de pena.

Ella me liberó
de mi lastre,
y de mi mayor condena.

Me concilié con ella,
con la niña triste
de ojos azules,
y hemos llegado
a un acuerdo,
ella habita en mí,
y yo, vivo por ella.

Porque sin su vida,
y sin sus recuerdos.
Yo sólo sería
un reflejo,
de lo que ayer
fueron sus sueños...



Eva Mª Maisanava Trobo
26/01/2025


WhatsApp