miércoles, 30 de abril de 2025

Escribiré hasta hacerte mío

  

Sé que estás enamorado de mí. De la escritora. 


No tienes por qué negarlo. No es ese amor clásico, de flores o promesas.

Es otro. Más sutil. Más profundo. Eterno. Y lo notas cuando terminas de leerme y, en lugar de cerrar el libro o apagar el monitor, te quedas ahí, en silencio, dejando que mis palabras sigan viviendo dentro de ti. 


No me conoces. O eso crees. No sabes cómo muevo las manos cuando hablo, ni si me muerdo el labio cuando dudo o jugueteo con el cabello mientras decido qué texto dedicarte para hacerte feliz. Pero sabes cómo siento. Porque te lo he contado. Porque te lo he dado todo sin que me lo pidieras: mis miedos, mis deseos, mis preguntas.

Me he desnudado. Me he entregado por completo a ti.

Seguramente mientras leías mis textos, has llegado a imaginar mi voz.

Has puesto un rostro detrás de cada texto. A veces te sorprendes pensándome. Releyéndome. Fantaseando con el momento exacto en el que escribiré algo solo por y para ti.

Algo que serás incapaz de leer en voz alta sin estremecerte.

No sé si al leerme te ha sucedido, pero a mí sí escribiéndote. En ocasiones, mientras tejía algunos relatos, humedecí mi ropa interior pensando en ti. Y aunque no deba admitirlo en alguna ocasión me he masturbado, imaginando, como lo harías tú, después de leerme. Y aunque quieras negarlo, seguramente te has excitado. Incluso te has descargado.

Pero no pasa nada. El deseo es complicado de frenar, es humano. Lo inhumano sería negarlo.

Así que puedes seguir leyendo. Puedes seguir amándome desde ahí, desde donde estás. Porque con cada palabra te acaricio, porque hay una parte de mí que también se queda contigo.

Tú, mejor que nadie, lo sabes.

Me encanta hacerte el amor y que tú, habitando en tu silencio, desde el rincón más íntimo que haya en tu hogar, para leerme: me hagas tuya.


Ena 30/04/2025 13:48



martes, 29 de abril de 2025

Cuando escribir también es saber parar.

 

 

Hola a todos:

 

Como no sé a qué hora podréis conectar, quiero adelantarme. Sabía que tarde o temprano este momento llegaría. Aunque amo escribir, y aún más a nuestra hija —La Revista de Todos—, hoy me veo en la nada fácil decisión de tener que alejarme por un tiempo de este mundo que tan feliz me hace: el de escribir, el de hablar con palabras. 


Los que me conocéis desde hace tiempo, y también los que habéis comenzado a seguirme más recientemente, sabéis que en diciembre sufrí un ataque de ciática. Mi intuición —sin necesidad de ser doctora— me decía que algo más complejo estaba sucediendo.

Después de realizar rehabilitación, y tras varios tratamientos para el dolor, ninguno dio resultado, así que no me quedó otra que acudir a mi neurocirujano. Hoy me ha comunicado lo que en el fondo ya temía: tienen que volver a operarme.

Esta vez será una intervención más compleja. Me van a colocar placas y tornillos para fijar la vértebra L5-S1, que tanto "por culo" me está dando —permitidme la expresión, aunque no sea la más correcta—.

La operación anterior duró 45 minutos y estuve solo dos días en el hospital. En esta ocasión, la cirugía durará más de dos horas y media, y estaré ingresada entre 4 y 5 días en el Hospital Quirón.

¡Vamos, que me cojo unas vacaciones!: sin planchar, sin limpiar, sin cocinar... Se admiten visitas y regalitos.

De antemano, me han recetado mimos, detalles y descanso.

Permitidme que me lo tome con humor; bajo ningún concepto quiero venirme abajo.

Entre otras cosas, porque mi meta es volver a escribir con más ganas, retomar las locuciones de Luis Anguita Juega como antaño, recuperar mi vida, escribir el libro que mi Tata y yo soñamos... y, sobre todo, volver a verte, Tata.

Quería hacer un especial para junio, pero será imposible. Aún no está confirmada la fecha exacta de la operación —será el 22 o el 29 de mayo— y, evidentemente, no estaré en condiciones de pasar mucho tiempo sentada frente al ordenador.

Además, también necesito desconectar un tiempo, leer y descansar.

No sé si me echaréis de menos o no, pero yo a vosotros sí.

Tanto a los lectores de La Revista de Todos como a los lectores de mi humilde blog.

Eso sí, espero que sigáis leyéndome. Desde el móvil podré ver las estadísticas, y será como sentirme abrazada por todos y cada uno de vosotros.

Me despido por ahora. Os mantendré informados de la fecha de la operación y de las novedades.

 

Os quiero muchísimo a todos.

Petons, Bicos, Besos, Kiss.

Eva

No soy apta para cobardes.

 

Introducción:

Hay poemas que nacen del corazón y se escriben ellos solos. Éste no está escrito desde la prepotencia, y aún menos desde la vanidad, sino desde la experiencia de años, de ver cómo muchos se acercan, pero pocos se atreven a quedarse.

De comprender que no soy difícil: simplemente no soy para cualquiera.

Este poema está dedicado a los que lo intentaron, a los que no se atrevieron, y, sobre todo, a aquel que decida intentarlo sin miedo a quedarse anclado en mi corazón.

 

 

No soy fácil.
No para quien viene buscando algo superficial y vacío.
Leo demasiado, pienso demasiado, siento demasiado.
No miento, y mucho menos disimulo.

 

Me acerco a la vida como a los libros: de verdad, sin miedo a hundirme.
Y no todos los que pretenden llegar saben nadar, ni entenderme.

 

Algunos intentaron hacer el trayecto a nado,
pero a mitad de camino, se ahogaron.
Otros se asomaron a mis aguas,
pero al ver el fondo… se fueron.
No porque yo fuera demasiado,
sino porque ellos no sabían nadar a mi ritmo,

y muchos menos conmigo, ni a mi lado.

 

No soy de quien solo quiere rozarme.
Soy de quien se atreve a entrar en mi vida y no marcharse,

aun sabiendo que puede no salir bien.

 

No soy una damisela que necesite un caballero.
Solo busco a alguien que no tenga miedo a perderse un poco,
si eso significa encontrar algo
que, con el correr del tiempo,

permanezca en su pensamiento.

Porque lo sé: quien me hace suya, jamás me olvida.

 

Ena 29/04/2025 17:00

Auténtica.

 

Introducción:

A veces no hace falta destacar para dejar huella. Este texto habla de eso. De caminar por la vida sin buscar atención, pero siendo auténtica. Y de cómo, a veces, eso basta.

 



Ella no lo sabía. Caminaba por el mundo creyéndose pequeña, casi invisible. No tenía grandes títulos que exhibir, ni méritos oficiales que la empujaran a ser en ocasiones el centro de los focos, ni de la atención de ciertas personas.

Sin embargo, allí donde iba, dejaba una huella difícil de borrar. No era su físico —aunque su belleza serena atrapaba miradas—, ni tampoco su inteligencia rápida y luminosa. Era otra cosa. Algo que no podía aprenderse en las universidades ni comprarse en ningún escaparate.

Era su autenticidad, esa rara virtud de ser de verdad en un mundo lleno de máscaras.

Los hombres, incluso los más formados, los más seguros, se sentían desarmados ante ella. Algunos deseaban su cercanía sin comprender por qué.

Otros la admiraban en silencio, atrapados por una sensibilidad que pocas veces habían encontrado. Nadie salía ileso. Pero ella no pedía atención. No exigía reconocimiento. Solo caminaba dejando luz, a veces sin ni siquiera saberlo.

Su mayor título era ser escritora y por encima de todo: ella misma.

 

Ena 29/04/2025 15:50

miércoles, 23 de abril de 2025

Un Sant Jordi entre rosas, versos y casualidades.

 

Introducción:

Hoy no es un día cualquiera. Es mi día, ese que espero con ilusión año tras año. Sant Jordi siempre me trae flores, libros… y, a veces, pequeñas sorpresas que solo se entienden cuando se viven. Hoy quiero compartir con vosotros cómo ha sido esta mañana mágica, entre palabras, gestos inesperados y sonrisas que dejan huella.


Miércoles 23 de abril de 2025, día de Sant Jordi

Son las 12:40 del mediodía y, de momento, está siendo un día maravilloso. Como siempre, no podía dejar de contaros cómo lo estoy viviendo.

Esta noche apenas he dormido, porque sabía que hoy me esperaba un día especial. Para mí, el mejor del año.

 

Me he levantado pronto, a las 8:00. Me he duchado, he recogido un poco la casa, he encendido el ordenador y he hecho el pantallazo de las visitas en los dos blogs, justo antes de que se empezase a publicar todo el contenido que tenía programado desde hace tiempo.

He enviado las entradas a las personas que más quiero, me he maquillado, me he vestido… y a las 11:45 tenía cita para que me retirasen el esmalte semipermanente de las uñas. Ya tocaba. 

 

He pasado por la floristería donde suelo comprarme flores. Me han regalado dos marcapáginas que me van genial para mis lecturas.


Luego me he acercado a la churrería. Desde aquella vez en la que me invitó ese “caballero”, no había vuelto. Y, casualidades de la vida, mientras estoy sentada en la misma mesa… lo veo, pidiendo en la barra. Al salir, me mira tímidamente, y yo me quedo igual, sin saber qué decirle.

Al terminar mi desayuno, pago y veo que el señor está sentado en la terraza de fuera. Me acerco y le digo:

 

—¿Se acuerda de mí? Usted me invitó el otro día.

—¡Claro que me acuerdo! —me responde—. Te invité porque fuiste muy amable.

—Espero que algún día volvamos a coincidir y me permita que le invite yo —le digo.

—Cada vez que te vea, siempre te invitaré yo —responde con una sonrisa.

 

Y, de nuevo, por arte de magia, desaparece de mi vida. Pero, al menos, el destino me ha dado la oportunidad de darle las gracias. 

Salgo de la churrería, entro en una tienda de ropa a curiosear, luego paso por una librería donde encuentro un librito de poemas. Entro al Dia, hago una compra rápida y después ya es hora de retirar el esmalte. Al salir, vuelvo a la floristería y me compro mi rosa de Sant Jordi. Rosa bebé, en este caso, porque hoy estoy “fresita”. 


Lo más gracioso es que, al llegar a casa, mis dos hijos, Cejotas y Ena, se han quedado con ella. Unos sinvergüenzas a los que adoro. Por suerte, han entrado en razón, me la han devuelto y ahora está donde tiene que estar: en la mesa de forja y cristal, junto a todas las flores artificiales. Todas, excepto el bambú, que tanto me gusta. 


Espero que estéis disfrutando este día tanto como podáis.

En breve, dejo de ser escritora por hoy para ponerme el delantal y ser ama de casa: preparar la comida y hacer el pedido de la compra por internet.

 


Que seáis muy felices. Os quiero mucho.

Ena — 23/04/2025, 13:00

 

Su olvido me lo presentó.

 

No te busqué. Solo llegaste... cuando otro decidió olvidar.

No siempre se busca el amor. A veces, simplemente aparece… Cuando ya no esperas nada. Cuando decides irte y no volver a mirar atrás. Este texto no es una declaración. Es una despedida a la incomprensión, para vestirla ahora de ilusión.

Gracias por aparecer en mi vida, justo, cuando me sentía sola, desprotegida y a la deriva.

 


No lo busqué.

Simplemente sucedió

cuando no esperaba nada.

Cuando me fui, sin hacer ruido,

elegantemente y sin mirar atrás.

Cuando ni el respeto ya le debía,

porque a quién se lo debía era a mí.

Y por eso, aunque en silencio, me fui.

 

No pensé que quedase ternura en mí,

ni amor que dar,

pues me había desangrado de tanto llorar;

hasta que alguien la despertó.

Con menos gestos,

con más verdad.

Sin juegos pueriles,

ni ambigüedad.

 

Y sin saber cómo,

lo olvidé todo,

como él hizo;

 justo cuando tú apareciste

y con tus labios: me curaste.



Ena 23/04/2025 09:00


¿Te quieres comprometer conmigo?

 


Querido seguidor@:


Hoy es Sant Jordi, para mí es el verdadero día de los enamorados. Pese a que estoy enamorada de la literatura, he de confesarte algo: “Te necesito a mi lado”.

Los escritores, sin lectores, no somos nada. A fin de cuentas, siempre se ha dicho que el escritor y el lector son dos amantes que, en secreto, acaban encontrándose en la intimidad de las palabras.

Y por ello, creo que ha llegado el momento de formalizar esta relación. 


Por eso, y pese a lo incongruente que pueda parecer mi propuesta.


Yo, Ena, prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, e intentar una vez al mes crear algún relato que consiga hacer que olvides ese día tan horrible de trabajo.

En la salud y en la enfermedad, prometo que mi blog te arrullará con sus poemas cargados de sentimientos, para mitigar tu dolor y de esta manera, sientas que no estás sol@ y que siempre estaré a tu lado.

Prometo engendrar hijos de papel, concebidos siempre pensando en tí.

Prometo de vez en cuando hacerte sentir “especial”, diferente y viv@, con esos relatos que me consta y sé que tanto te gustan.


Y ahora, después de todo lo que te he prometido, te quiero hacer una pregunta: ¿Te quieres comprometer conmigo?


SI: 💍 Emoji anillo  NO: 💔 Emoji corazón partido.

(Deja tu respuesta en la zona de los "comentarios")


Si después de todo este tiempo que piensas en mí al acceder al blog, como yo lo hago cuando escribo, tu respuesta es un “No”, no vale la pena que sigas leyéndome, no vale la pena que siga entregándome a ti, no vale la pena que sigamos pensándonos.

Eso sí, no puedo prometer que, por despecho, no acabes convertido en el protagonista de un relato. Y ya sabes, cuál es mi género. Ahí lo dejo, no diré más.

 

Siempre tuya, Ena.



Des de molt petita


No podía dejar pasar una fecha tan importante para mí, como es la festividad de Sant Jordi, sin atreverme a escribir un pequeño poema en catalán. Aún no me siento capaz de más, pero —¡todo se andará!—.

Lo hago, además, porque la literatura debería estar por encima de cualquier animadversión hacia los catalanes. Des de molt petita, veraneé en Torredembarra, un pueblo cercano a Tarragona, y de ahí nace mi pasión por esa tierra. Mis mejores recuerdos giran en esa dirección: un lugar donde podía caminar de la mano con un amigo sin que nos etiquetaran como pareja, o darle un “pico” sin que ello implicara nada más. Eso, aquí en Madrid, no lo he visto. Al menos, no sin etiquetas. Y yo odio las etiquetas.

Menospreciar a los catalanes —ya sea por el fútbol, ​​la política o por esa minoría que busca la independencia— me parece fuera de toda lógica. Como en cualquier ciudad de España, hay personas mejores y peores. Pero no me gustaría que tú, como lector, cayeras en prejuicios absurdos. 

A las personas hay que conocerlas, no juzgarlas por su procedencia o su profesión. Y conocer a alguien no es cuestión de un cuarto de hora, sino de sostener su mirada y compartir un café.

El arte —en su sentido más amplio— debería ser un lenguaje universal. Por eso, espero que hoy, como para mí, también sea para ti el día del libro, más allá de tradiciones o leyendas.

Espero que disfrutes del poema. Mi catalán no es muy bueno, y pido perdón por no ser mejor que nadie.

Con cariño, Eva.



Des de molt petita

Des de molt petita: em va impressionar,

sent una adolescent: em va captivar.

I amb els anys, quan ja era una dona: em va enamorar.

Parlo, d'aquesta dona, anomenada Literatura.

Que es va apoderar de mi, fins i tot de vegades…

"Sento que perdo el seny"

Desde muy pequeña: me impresionó,

siendo una adolescente: me cautivó.

Y con los años, cuando ya era una mujer: me enamoró.

Hablo, de esa mujer, llamada Literatura.

Que se apoderó de mí, incluso a veces…

"Siento que pierdo la cordura"



Us desitjo un feliç Sant Jordi a tots!
Us estimo

Eva Mª Maisanava Trobo

Sant Jordi: Mi Día, Mi Pasión, Mi Literatura.


Según cuenta la leyenda, Sant Jordi salvó a su princesa matando al dragón, y de su sangre brotó un rosal. Por eso, algunos consideran la festividad de Sant Jordi como el San Valentín catalán, pues se dice que es, por excelencia, el patrón de los enamorados en Catalunya. Para mí, sin lugar a duda, lo es. 

—¿Y de quién estoy enamorada? ¿Quién es el amor de mi vida?—

La literatura: no hay parangón. Ni me besa, ni me acaricia, ni me hace el amor. Y, sin embargo, me hace la mujer más plena del mundo. Gracias a ella, tengo varios “hijos de papel”, y aún quedan muchos por engendrar y parir.

Desde muy niña, me enamoré de este mundo que me hace tan feliz. Siendo adolescente, tomé la decisión—aunque a veces de forma titubeante—de escribir como un pilar indispensable de mi vida, y de leer para enriquecer mi vocabulario y evadirme de esa realidad que, en ocasiones, me asfixia y no me deja respirar. Ya convertida en mujer, con mis sentimientos firmes y asentados, decidí casarme con ella.

Por eso, Sant Jordi es para mí un día muy especial. No porque espere que alguien me regale un libro o una rosa, sino porque tener el privilegio—o la habilidad, ya no sé cómo llamarlo—de emocionar a mis lectores es, sin duda, el mejor regalo.


Y, como mujer, dejando a un lado a la escritora, también está el hecho de que el 23 de abril de 1616 murieron dos grandes genios: William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Si he de decantarme por uno, sin menospreciar al otro maestro, me quedo con Shakespeare.

Por todo lo dicho, hoy, 23 de abril de 2025, es mi día. Un día en el que Ena (la escritora), Eva (la mujer) y Evita (la amiga) queremos compartir con todos vosotros este especial de Sant Jordi.

Mis compañeros y yo nos hemos dejado la piel, una vez más, para emocionaros y recordaros que: "Leer es como besar; quien no lo hace con frecuencia, se le nota en la lengua."


Us desitjo un feliç Sant Jordi a tots!
Us estimo

Eva Mª Maisanava Trobo



martes, 22 de abril de 2025

Gemelas vitelinas.

 


—¿Qué sería sin ti?—. Es lo que has puesto hoy en la foto que has compartido, y aunque salgo horrible en ella, no me importa. Porque estoy a tu lado. Y sobre todo, porque es una señal de que, poco a poco, estás mejorando. 


Ya sabemos que el camino, como la vida, no es fácil. Pero incluso con todas las dificultades, es mejor tener la oportunidad de seguir viviéndola.

—¿No te lo quieres ni imaginar lo que sería vivir sin mi presencia en la tuya?— Pues yo tampoco. La noche del 14 no dormí, estuve llorando, hecha polvo. Como tantos otros días anteriores, sabiendo cómo estabas… La vida sin nuestras risas sin sentido, sin compartir nuestros secretos, para mí no tendría razón de ser. Créeme cuando te digo que me resultaría muy difícil asumir mi vida sin tu presencia en ella.

Somos lo más parecido a "gemelas vitelinas", separadas al nacer, pero que un buen día Facebook nos permitió reencontrarnos. Y aunque nos conocemos desde hace doce años, solo nos hemos visto tres veces… pero tres veces auténticas. Y luego están todas las conversaciones, los audios de WhatsApp, que durante años nos han sostenido en el tiempo.

Ten por seguro que, como buena Tauro, embisto. Soy auténtica, sincera y valiente —cosas que muchos no son ni han sido—. Siempre seré leal a lo que siento y, por ende, a mis principios. La hipocresía es un disfraz que me niego a llevar. No va conmigo. Ya sabes que me gusta sostener la mirada. Y eso solo lo puede hacer quien es claro, sincero y transparente. Porque quien no lo es, silencia la verdad y no la mira de frente.

—¿Gracias por ser tú, Tata?, me dices—. Gracias a ti por permitirme ser tu Tata. Y gracias a tu marido, por hacer de chófer y aguantarnos, que cuando tú y yo nos juntamos, tenemos más peligro que una granada de mano.

No he podido evitar contestar a ese post que has publicado y que tan feliz me ha hecho. Nos queda un camino complicado por recorrer. Tú, con tu recuperación. Yo, con mi posible operación. Pero si hay algo que va a hacer que nos esforcemos más por sanar, sin duda será para reencontrarnos de nuevo.

Para abrazarnos —porque ambas lo necesitamos—. Y para hacer todo lo que nos quedó pendiente la última vez que estuve: bañarnos desnudas, tomarnos un mojito y, si es Navidad, “cambiar de lugar una bolita de un árbol de Navidad”.

 

Te quiere, tu Tata

22/04/2025 – 20:30

Sencillamente Ena

 

No era doctora. Ni periodista. Ni catedrática. No tenía másters, ni diplomas colgados en la pared. Su título era otro: escritora. Y con solo eso, parecía bastar para descolocar a los que llevaban años viviendo entre currículums brillantes y discursos de manual. Ena no lo buscaba, simplemente ocurría. Iban llegando, uno tras otro, como atraídos por algo que no sabían nombrar. Médicos, cirujanos, periodistas, abogados, economistas, ingenieros. Gente con carreras largas, con cargos, con reputación. Gente que, en teoría, no tendrían por qué fijarse en una mujer sin el perfil académico de ellos. Y, sin embargo, ahí estaban. 


Y ella, al principio, dudaba. —¿Qué tengo yo que ver con ellos? ¿Por qué me siguen, me leen, me miran así?—

Hasta que entendió algo: la formación puede impresionar, pero no enamora. La inteligencia emocional, sí. La mirada limpia, también. La palabra bien dicha, esa que atraviesa sin alzar la voz, es lo que más seduce y engancha.

Ena no sabía de anatomía ni de leyes. No entendía de macroeconomía ni de estructuras. Pero sabía, como pocos, detectar el dolor ajeno. No el físico, sino ese que habita en el alma. Y escribiendo, lograba que ellos se sintieran reconocidos. Su literatura era tan devastadora como sanadora: removía hasta los cimientos, pero también curaba donde nadie más llegaba...

No hablaba con tecnicismos, pero escribía frases que hacían que los que sí lo hacían se quedaran callados. Porque, de alguna manera, ella los entendía mejor de lo que ellos se entendían a sí mismos.

Y entonces dejó de preguntarse por qué. Y empezó a aceptar lo que era: una mujer sin títulos colgados, pero con un lenguaje propio. Uno que no necesitaba validación, porque ya había aprendido a hablar al mundo sin pedir permiso y a escribir para esos que se sentían prisioneros de su carrera y de sí mismos.

 

Ena 22/04/2025 16:05

“Lo que no sentí en San Valentín, lo siento ahora por Sant Jordi”

 

Hace unos meses escribía desde el vacío. Ahora lo hago con el corazón encendido. Este poema nace de ese cambio, de cómo pasé de un San Valentín gris a un Sant Jordi lleno de luz. A veces el amor no llega de golpe, sino que lo hace poco a poco… igual que las ganas de vivir.

 

“Lo que no sentí en San Valentín, lo siento ahora por Sant Jordi”


 

Perdida en mis recuerdos,
llena de vida, de amor y de sentimientos,
me doy cuenta de que hoy escribo
como nunca lo había hecho:
con el corazón lleno de fuego.

Hace ya unos meses
sentía que navegaba a la deriva,
como una hoja que flota en el agua,
sola y completamente vacía.

En San Valentín, día del amor,
mi corazón se teñía de recuerdos,
de miedos, de fantasmas
y, sobre todo, de dolor.

Hoy, al acercarse el día de Sant Jordi,
mi corazón vuelve a latir,
con ímpetu y con ganas de vivir.

El amor ha regresado a mi vida,
poco a poco, sin prisas…
Germina en mi interior,
llenándome de sensaciones nuevas,
que estaban soterradas
en un corazón con miedo a creer en el amor.

Como escritora, soy feliz:
el día de Sant Jordi, por fin, llegó.
Y como mujer… ¡ay, como mujer!
Vivo cada día enamorada,
como no lo estuve
aquel día de San Valentín.

 

Ena 22/03/2025 – 00:25

WhatsApp