sábado, 7 de mayo de 2016

Libro de relatos. Sólo por y para ti, de Ediciones Tagus de la Casa del Libro

Hace mucho tiempo que no publico nada en mi blog. Y la verdad es tengo cada vez menos tiempo del que me gustaría tener para seguir escribiendo en el con la misma frecuencia que antes lo hacía.
He aprovechado unos días de vacaciones que he tenido para hacer una recopilación de relatos y ponerlos a la venta por un euro en Ediciones Tagus de La Casa del Libro.
En el margen derecho del blog, encontraréis la portada que veis debajo de estas cuantas letras, pulsar en el y os derivará a la página oficial de la Casa del Libro para poder adquirirlo. Espero que os guste.
 
Como siempre y una vez más: salud y suerte.
 
Prólogo
 
Es complicado poner un título a un libro y si he tomado la decisión de ponerle "Sólo por y para ti", es porque es realmente lo que siento y quiero.
A lo largo de nuestra ajetreada vida, bien por el trabajo o por otros motivos, en ocasiones nos sentimos como un número, como si en esta sociedad no fuésemos valorados en su justa medida.
Y es por eso que yo quiero valorarte tal y como te mereces, abriéndot
e mi corazón con esta recopilación de relatos que no son sino jirones de mi corazón, escritos como solamente se escribir: —Desde lo más profundo de mi interior—.
A lo largo de estos once relatos vas a experimentar diferentes sentimientos: rabia, indignación, comprensión, deseo y tal vez pasión; porque seguramente en cada uno de los relatos te sientas reflejado o te recuerde a la vida de un ser cercano. Porque por mucho que los escritores queramos dejar de lado nuestra personalidad, es imposible... En esencia parte de nuestra vida o la de los que nos rodean la usamos para plasmar con letras, lo que muchos piensan y no se atreven a contar.
Es por y para ti que quiero que el tiempo que dediques a leer este libro te sientas tan importante como lo es para mí que disfrutes con cada una de las letras y sentimientos que en cada hoja hay plasmados.
 
 

domingo, 7 de febrero de 2016

No todo tiene que tener un porqué.

 

          Hoy podía ser un viernes cualquiera, pero sin embargo no lo es. De nuevo esas malditas voces que se hacen presentes en mis oídos a modo de acufenos vuelven a resurgir de las lúgubres y tenebrosas arenas movedizas donde durante un tiempo han estado ahogadas por la impotencia de no poder ultrajar mi mente; pero hoy lo han logrado... Pese a mi resistencia, lo han conseguido.  

          Necesito hablar y como siempre esta es la manera más inteligente, la de escribir gritando. Qué metáfora tan difícil de comprender para quien no se sienta mudo en ocasiones aún teniendo la virtud de hablar. 

          No sé realmente porque estoy escribiendo, ni tampoco que mensaje quiero transmitir. Solo sé que tengo miedo, que un folio en blanco me da miedo, pero que esas voces que constantemente martillean mi mente hacen que me enfrente a intentar unir unas cuantas letras y lograr una vez más captar la atención del lector.  

          Estoy más de doce horas fuera de casa, mi calidad de vida no es quizás la que desearía, soy una de esas millones de personas que trabajamos para ser pobres y que el sueldo que cobramos a lo único que me ha ayudado es a ser "economista" sin tener la diplomatura. ¡Vaya otra metáfora! 

          Por la mañana y como de costumbre desayuno antes de comenzar mi jornada laboral, aquella que impide que me dedique a mi pasión, a lo que es y será el gran amor de mi vida: la literatura. Mientras tanto oteo la prensa y me encuentro la disputa de una presidencia del gobierno, la ambición desmesurada de todos los políticos en busca de una buena situación... Y me indigno, me da rabia. Que si vicepresidencia, que si quiero ministerios, que si siendo el tercer partido político más votado estamos en el gallinero del senado... ¡Bla, bla y más bla!  

          ¿Quién se preocupa por éste país? ¿Quién va a lograr que los españoles tengamos la calidad de vida que antes teníamos? ¿Quién va a conseguir que el paro baje? —pero baje, de verdad... no temporalmente y con contratos mediocres y sueldos vergonzosos.         

          ¡Me voy hacer política!, si y voy en serio... —Como diría Pedro Sánchez—. Voy a crear un partido político: "El Solo di No" 

          ¡No! a la gentuza que juegan a gobernar sin saber como hacerlo, ¡no!, a la hipocresía, demagogia y comentarios pueriles que se leen en periódicos y se oyen en televisión y radio de esos que quieren ser... ¿Políticos?, o enriquecer su patrimonio y ¡no! a quien no piensa en los españoles sino es su propia y desmesurada ambición. 

          En fin no sé porque he escrito esto. Ni si te unirás a mi partido político, no ofrezco sobres en "b", tan solo te ofrezco la oportunidad de comentar un texto con la dignidad que muchos de "esos" que juegan a gobernar, perdieron, hace mucho, mucho tiempo atrás.

          Como siempre y una vez más: salud y suerte. 

          ¡Vaya pese a no escribir con frecuencia creo que no he perdido calidad!
            
                                                                                     Eva Mª Maisanava Trobo
 

domingo, 29 de junio de 2014

Segunda presentación de Escorts. Una semana en París.





¡Sí!, sé que todavía queda mucho, mucho tiempo. Pero la ilusión que se apodera de mí, hace que crea el evento ya. Tiempo habrá de ir recordándoos poco a poco mi motivo de felicidad, que no es otro, que mi hija "Giselle Bayma", la protagonista de Escorts. Una semana en París, editada por ediciones Seleer, será presentada el 15 de noviembre en la librería Ícaro. Esta librería esta situada en una de las ciudades con más encanto de España, la Granja de San Idelfonso.


Seré presentada por los dueños de una librería que apoyan a literatura y que me ha recibido con los brazos abiertos y donde en breve podréis adquirir en papel ejemplares de la novela.


Será un placer para mí departir sobre la novela, hablar sobre un tema del que todavía hay demasiadas críticas, donde el gran porcentaje de las personas se atreven a juzgar, sin ni tan siquiera por un ápice de segundo tener empatía con las personas y pensar... ¿Y si la vida me pusiera en esa tesitura? ¿Qué seríamos capaces de hacer por salvar la vida a los nuestros?


El ser humano, cuando es llevado a una situación extrema es cuando se da cuenta, que la gran mayoría de las veces los principios y el orgullo, han de ser relegados a un segundo plano.


Evidentemente estas palabras os sorprenderán si no leéis el contenido de la novela. Porque cualquier mujer y cualquier hombre, en definitiva, cualquier ser humano, puede llegar a comportarse como Giselle Bayma.



Os espero el 15 de noviembre en la Librería Ícaro, dispuesta a contestar a todo tipo de preguntas que queráis hacerme sin tapujos, sin tabúes y siempre con la verdad, mi mejor vestimenta.


Librería-Café Ícaro

Calle Real, nº 8

40100 La Granja de San Idelfonso

Segovia.

Tfno: 921 47 01 03



miércoles, 21 de mayo de 2014

Una espera diferente.

A pesar de ser un viaje que solía hacer con bastante frecuencia, ése día la espera en la estación de Atocha era distinta.

La exagerada puntualidad que me caracterizaba, hizo, una vez más que saliera con prontitud de mi casa, para que me diese tiempo a desayunar tranquilamente y luego coger el ave destino a Zaragoza.
Ése viaje iba a marcar un antes y un después en mi vida.


Llevaba un par de meses saliendo con un chico y estábamos en ese momento de la relación en la que la amistad se tiñe de respeto, de amor incontrolable y de planes, muchos planes...


Mientras que estaba sentada en un banco, esperando a que mi tren fuese anunciado por megafonía; observaba a las personas que a mi alrededor había, como jamás antes lo había hecho, con alegría y optimismo.

A saber de las historias dispares que se ocultaban detrás de todos los que allí estábamos; sin embargo, mi estado de felicidad hacía que fuese capaz de imaginar lo que poca gente imaginaría.


Quizás por ese motivo, me decidí a coger un par de folios y dar comienzo a un relato que tenía que presentar para la revista que dirigía.


Era curioso observar a aquella chica sentada, esperando... al que podría ser el amor de su vida, mientras que yo intentaba escribir un relato —lleno de sentimientos— como siempre lo hacía, pero con la incomodidad de escuchar por megafonía constantemente como anunciaban las diferentes salidas del Ave.

De repente, levanté la vista del folio y justo en aquél momento llegada él, un poco triste. Tal vez porque sabía que había hecho esperar a esa niña de mirada penetrante. Sosegada a veces como el agua de una balsa, y otras... agitada, inquieta, como las olas de un mar poderoso, rompiendo con sus olas todo lo que se encontraba a su paso.

Pude percibir como discutían, y eso me dolía. A simple vista parecían la pareja perfecta: jóvenes, apuestos y casi con los mismos objetivos en la vida.

Al rato se besaron dejando atrás toda esa sensación gélida que anidó en mi corazón mientras les observaba.

Se dirigieron a una cafetería. Mientras estaban desayunando, las miradas cómplices decían más de su relación, que la mejor declaración de amor; y es que se amaban, tímidamente, pero se amaban.


Les perdí de vista cuando entraron a facturar sus equipajes.

Ya no sé como terminaría esa historia o quizás si comenzaría una relación sólida e indestructible.

¡A saber que pasaría entre ellos! Por más empeño que ponga, nunca lo sabré...


Solo sé, que ahora me encuentro sentada en un asiento, rumbo a una ciudad que me tiene enamorada; llena de ilusión, con miedo, pero ilusionada.

A mi lado, esta él, aquél chico que entró en mi vida hace un par de meses; sentado, escuchando música y respetando mi vida de escritora...

Una espera diferente la de aquél día, porque es la espera, que llevaba esperando toda la vida.


Esa sensación de paz, de amor y de solidaridad.


—¿Qué será de esa pareja?

—¿Se amarán?

—¿Lucharán por su felicidad?

No lo sé, pero si puedo escribir lo que deseo que sea: el comienzo de una verdadera historia de amor.



viernes, 2 de mayo de 2014

¿San Valentín o Sant Jordi?





Perdida en mis recuerdos,
llena de vida, de amor y de sentimientos.
Me doy cuenta que hoy estoy escribiendo,
como antes nunca lo había hecho,
con el corazón lleno de fuego.

Hace ya unos meses,
sentía que navegaba a la derivada,
perdida, desorientada y sin ganas.

En San Valentín, día del amor;
mi corazón se teñía de recuerdos,
de miedos, de fantasmas y sobre todo, de dolor.

Hoy acercándose el día de Sant Jordi,
de nuevo, mi corazón, vuelve a latir
con ímpetu y con ganas de vivir.

El amor apareció de nuevo en mi vida,
poco a poco y sin prisas...
Ahora está germinando en mi interior,
llenándome de nuevo de sensaciones,
que estaban soterradas en un corazón
con miedo a creer en el amor.

Como escritora soy feliz,
el día de Sant Jordi por fin llegó.
Y como mujer, ¡ay!, como mujer...
Vivo cada día enamorada,
como no lo estuve
aquél día, en San Valentín.



viernes, 11 de abril de 2014

Reseña de Escorts. Una semana en París, por Carmen Andújar.


El trabajo, la revista, mi vida sentimental me dejan cada vez menos tiempo para Facebook, pero cuando regreso siempre lo hago con buenas noticias, o eso creo.
Me ha llegado una reseña de Carmen Andujar, cortita pero intensa como es la novela de Escorts. Una semana en París.

Espero que os guste:



Hola Eva: Me he leído tu novela y me ha resultado muy amena y con una gran carga reflexiva, para una sociedad que juzga a las personas sin conocerlas ni saber las circunstancias que le han llevado ha llegar a esa situación. Me han gustado mucho las escenas eróticas, son muy descriptivas y explicadas con un lenguaje muy ágil.

Aquí te envió una foto mía con tu novela, si quieres la puedes colgar en Facebook.


Un abrazo

Carmen Andújar


sábado, 8 de marzo de 2014

Reseña de Escorts. Una semana en Paris, por Ferran Garrido.


Lo más bonito de escribir una novela, a parte de dar a luz a tus sentimientos en papel, es recibir reseñas. Hace ya un tiempo que la novela dejó de ser mía, para ser vuestra, de todas y cada una de las personas que quieran leer la historia de Giselle Bayma.

Hace ya un tiempo —por avatares de la vida—, Ferran Garrido: Redactor en los servicios informativos de Televisión Española en Valencia y servidora nos pusimos en contacto, por un amigo en común. Decidió comprar un ejemplar de mi novela. Ese gesto ya me hizo feliz, pero todavía me hace mucho más feliz el poder compartir con vosotros su reseña. ¡Espero que os guste!

Como espero que también os guste el poemario que ha publicado con ediciones Carena, del que espero se vendan muchos ejemplares. Desde esta ventana al público, donde una vez más me asomo para transmitiros un mensaje, os invito a que leáis el poemario: La ausencia habitada.

Podéis haceros con un ejemplar a través de la editorial, poniéndoos en contacto con él, y como no...a través de esta revista en la imagen que voy a adjuntar aquí debajo, pinchando el link, os conducirá al portal de Amazon para haceros con un ejemplar bien en papel o en ebook.


Reseña de Ferran Garrido.




Llegó a mis manos con una dedicatoria. Era un deseo de la autora para que, como escritor, me sintiera identificado con sus sentimientos como autora de la obra. Creo que lo consiguió. Escorts es una obra muy especial. Detrás de una prosa de lectura fluida, muy amena, el lector encuentra el transfondo social que oculta una novela muy sensual, que también nos habla... sobre todo nos habla de personas. Es una obra cuajada de valores que se reflejan en palabras como elección, libertad, opción, solidaridad y, sobre todo, dignidad.


Su argumento no es fácil. Por dos motivos. El camino sencillo del morbo, que sería la peor opción, y el rechazo social que pueden provocar las circunstancias de la protagonista, y que puede aparecer cargadito de prejuicios. Por eso es especialmente atractiva la novela. Por su sinceridad, su sencillez y su naturalidad. Sin tópicos.



Sin pronunciar su nombre.



Qué difícil es afrontar la vida desde aquí arriba, desde mi cielo.


Veo a todos los que formaban parte de mi entorno, sufrir, ahora que no estoy con ellos y sin embargo me planteo el porqué cuando estaba con ellos, me sentía ignorada por todos y cada uno de ellos.


Mi padre no cesa de llorar, cuando antes ni tan siquiera en mis peores momentos estuvo a mi lado, apoyándome.


Mi madre es la única que realmente esta sufriendo con mi partida, sigue sin entender mi marcha, no la asume y lo entiendo. Porque desde aquí —desde mi cielo—, tampoco puedo asumir la distancia. Pero sé que a pesar de saber que está sufriendo, sé que luchará y con seguirá ver el Sol, entre otros motivos porque mi hijo Marc esta a su lado: parte de mí está con cada uno de ellos.


Sin embargo ése que me prometió amor a diario, que se llenaba la boca con palabras vanas de amor...ése que decía que le seria imposible rehacer su vida, cuando yo no estuviera a su lado. Ése, ahora está follándose a mi mejor amiga. —La que siempre me dijo en vida que le ayudaría a no decaer—. ¡La muy ladina!, nunca pensé que le ayudaría a olvidarme, metiéndose en mi cama y apropiándose de todas mis pertenencias, hasta de las joyas que heredé de mi abuela Ena.


Suerte a que el día que me dijeron cuál era mi destino, mi fatídico final; dejé la custodia y tutela de por vida a mi madre. De lo contrario ahora estaría retorciéndome de dolor viendo como hijo Marc llama "mamá" a otra.


Es complicado asimilar desde aquí arriba como todos los tuyos te van olvidando, haciendo su vida, sin apenas pronunciar mi nombre.


Mi hijo ya tiene siete años, pronto hará la comunión. Me siento feliz al ver con mis propios ojos, aunque en ocasiones las nubes se interpongan, ver como poco a poco se está convirtiendo en un hombrecito.

Se me parte el alma cada vez que le veo —cada noche arrodillado—, para rezar como yo le enseñé y en su última oración pedir a Dios que me proteja y me cuide allá donde esté. ¡No es para sentirse orgullosa!

Lo que él nunca sabrá es que yo deseo con todo mi corazón, que su deseo sea concedido para él. Porque aquí, donde ahora estoy, ninguna desgracia me puede pasar, salvo que a mi hijo se le olvide mi nombre.


Y es que mi mayor dolor no es estar lejos de los míos, sino que algún día, ninguno me recuerde como a día de hoy y para siempre les recordaré.  

El maldito cáncer apareció en mi vida, de puntillas y sin avisar; arrebatándome la vida, sin poderme despedir y teniéndome que irme sin poder pronunciar su nombre —el nombre de mi hijo—, de Marc.



Eva Mª Maisanava Trobo


domingo, 16 de febrero de 2014

El email que me sacó de las tinieblas...



Sentía una voces internas que me gritaban, me decían: hazte daño, mátate, no sigas viviendo, para qué.

Has fracasado en tu intento de ser escritora, ni tu obra gusta, ni tus palabras hacen despertar ningún tipo de sentimiento, ni bueno ni malo, nada... 

Apártate del camino, no sigas luchando, no vale la pena... Nadie te va a echar de menos, ya nadie va a pensar en ti; quizás los primeros días alguien derrame alguna maldita lágrima, pero luego... serás olvidada como quien olvida que llovió la semana pasada. A nadie le importas, —solo te están usando para tener fama— y tú eres esa estúpida incrédula que ayudas a los demás sin recibir nada, eso es lo que eres una maldita ilusa fracasada.

Esas voces me volvían loca durante días, se agolpaban en mi interior como si fueran acufenos imposibles de olvidar, constantemente martilleando mis oídos, día y noche; como si tuviera en el interior una lavadora centrifugando.

Me falta el aire, temo hacerles caso, cojo un bote de pastillas con el propósito de abrirlo y poner fin a mi vida, a mi trabajo de editora, a mi estúpida ambición de ser una escritora; a poner fin a esa enfermedad que sin saber cómo ni porqué se está apoderando de mí. Estos malditos vaivenes de felicidad pasajera. Hoy estoy bien, mañana regular y al siguiente quiero planear mi final con la perfección con la que siempre he realizado cualquier trabajo.

Y sin embargo, aún dentro de esa locura transitoria que se apodera de mí, un atisbo de lucidez hace acto de presencia. Quería matarme sí, pero no quería irme sin echar un polvo para irme con el recuerdo en mi mente y el calor en mi vientre.




Encendí el ordenador, me dispuse a abrir el correo, a ver si por un casual encontraría un mensaje de él, de mi amante, de Armando.



Poco me importaba ya los principios anquilosados de la gente que me rodeaba, me lo quería follar, tal como lo lees, sin preguntas, sin hablar, solo quería gozar la última vez, y más sabiendo que nunca más le volvería a ver, solamente en su recuerdo quedaría la pena de no volverme a poseer.

Siento que mi corazón late a mil por hora, un dolor agudo hace que me encoja, tengo miedo a morir, sin antes ser libre...



Tengo calor, me desnudo...

Abro el correo y me encuentro un email de él, de mi Armando.






   Buenas noches...
Espero que estas cuatro letras, ayuden y den química a nuestro encuentro.
No estés nerviosa, pues solo deseosa debe ser, el tiempo a pasado la verdad, un paréntesis largo sin duda que hace enfriar pero no apagar el rescoldo del deseo y la pasión.
Deseo que nuestro encuentro salga con plenitud y con embriaguez de placer, de deseo, de todo lo que anhelas y deseas.
Quiero que nos devoremos, que sudemos entre nuestros fluidos de éxtasis, que nuestras respiraciones se agiten en volcanes de gemidos ante el umbral de un maravilloso orgasmo.
Sentirme tuyo, dominado ante tu deseo, que me hagas desfallecer de placer y que tus poros de mujer se habrán hacia mi.

Un besazo, felices sueños y hasta mañana.
         

Armando

Todavía recuerdo cuando nos conocimos hace años, yo me apunté a una página de contactos y él fue el primero en contactar conmigo. "Galán" era su nick.

Siempre me juré a mi misma que nunca me liaría con nadie el primer día. ¡Qué estupidez!, la vida y solo la vida se encarga ella solita de hacerte actuar de la manera que jamás pensarías que actuarías.

Parece que fue ayer cuando vino a visitarme a mi tienda; por aquel entonces era empresaria, siempre tuve esa ambición de prosperar. El miedo a fracasar era para mi peor que morir.

Fracasé el día que le conocí, el día que apareció en mi vida.

Nos llevábamos unos catorce años. Yo era una niña de bien, que había puesto su primera tienda y él, militar; o eso era lo que él me contó.

A estas alturas, ya poco importaba si era militar, si su nombre era real, o todo era una mentira. Quizás lo me excitaba era eso, saber que era todo una mentira y yo la protagonista de la fantasía que siempre quise tener.

Recuerdo que ese día me encontraba hojeando la revista Pronto y viendo el reportaje de la boda del S.A.R. Felipe de Borbón, con la siempre y ya odiada por mi Letizia Ortiz Rocasolano.

Cuando le vi entrar por la puerta me quedé ida, era moreno de ojos verdes, un físico bien musculado de mirada penetrante y un toque de misterio. En ese instante pensé que el nick que se había puesto le venía como anillo al dedo.

A penas pude darme cuenta de lo que decía el reportaje, la mirada de Armando, hacía que perdiera la cordura, si es que en algún momento y más en ese día, me acompañaba.

Por la mañana había dejado la comida preparada, no sabía de sus gustos y opté por un plato de pasta con gambas, fácil de hacer...

Cuando cerramos la tienda y me acompañó a mi casa, cogió de mi mano derecha las llaves y cerró.

En ese instante el miedo y la excitación eran más fuertes que la razón.

Nos sentamos en la mesa, lo noté entre tímido y cortado.
 —Tengo alergia al marisco—, me dijo.

En ese instante me sentí la mujer más necia del mundo, buena parte de la mañana cocinando, para nada.
 —¡Vaya!, ¿no me tendrás alergia a mi también, verdad?, desconozco como pude tener el valor de decirle eso, cuando apenas le conocía de media hora.

Se incorporó y se acercó al otro extremo en el que yo estaba y me levantó. En ese instante me sentí como si fuera la protagonista de una película porno, se te viene a la mente la escena en la que el chico tira todo al suelo y te hace suya allí, pero... ¡No!, no fue así.

Yo vivía en un duplex, y como si se conociera de antemano mi casa, me cogió de la mano y subimos las escaleras hasta mi habitación de matrimonio. —Si, mi pareja estaba trabajando. Y yo sumida en un crisis en la me empezaba a plantear el porqué vivía con mi pareja cuando ya no sentía nada más que cariño por él—.

En ese instante comprendí que nunca se debe decir que jamás se actuaría de cierta manera.

Nos devoramos a besos, mientras que como locos nos íbamos desnudando; temblé cuando sentí sus labios acariciando cada poro de mi cuerpo y deleitándose con pausa entre mis muslos.

Me sentí como una amazona salvaje montando a galope a su potro desbocado, quizás con la ambición de apaciguar tanta pasión. 

Pero... ¡No!, no quería que ese momento se acabase así.

Aunque como todo, acabó. Terminamos sudando y desnudos, en ese instante al unísono dijimos: —¡Vaya!, empezamos por el postre—. 

Ese día me di cuenta que siempre sería enferma de la pasión, que difícil sería encontrar a un hombre que entendiera que mi forma de vida era muy difícil de comprender, siempre al límite, siempre buscando nuevas experiencias, siempre deseando besos y caricias nuevas...

¡Dios!, otra vez esas voces me están gritando: —¡Hazlo, hazlo!—. 

Llamé por teléfono a Armando, no quería contestar a ese email que aunque me excitaba y me ayudó a salir de las tinieblas; prefería llamarle y de nuevo escuchar su voz. 

        
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